Carlos Baliño y Julio Antonio Mella, fundadores del primer Partido Comunista de Cuba. Foto: Archivo de Granma

 

Dos semanas después de aquel 16 de agosto de 1925, en que revolucionarios de varias generaciones, reunidos en La Habana, constituyeron el primer Partido Comunista de Cuba, su secretario general fue apresado y expulsado del país por la tiranía de Gerardo Machado, y la organización se vio forzada a pasar a la clandestinidad.

Sin embargo, ninguna de las presiones que les tocaría enfrentar haría renunciar a aquellos hombres a su lucha contra la explotación, las desigualdades y la injusticia.

Por ello, no es casual que muchos años después el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz afirmara que, si la aspiración a la independencia tuvo sus momentos culminantes en 1868 y en 1895, de igual relieve histórico fue aquel agosto de 1925, con el surgimiento del primer partido marxista-leninista, bajo la aspiración de la revolución social.

Así de relevante resultaría para el líder rebelde el acontecimiento, que tendría entre sus figuras cimeras al veterano luchador Carlos Baliño (símbolo del enlace directo con el Partido Revolucionario Cubano de José Martí) y al joven dirigente estudiantil Julio Antonio Mella.

También los historiadores coinciden en que su desempeño en la lucha política de masas durante la República Neocolonial fue trascendental.

Aunque la mayor parte del tiempo vivió en la clandestinidad o la semiclandestinidad, se ha resaltado su defensa incansable de los derechos de los obreros y los campesinos, su vinculación con las masas y el respaldo permanente a las organizaciones sindicales, femeninas y juveniles.

Su papel en el derrocamiento de la tiranía de Machado sería fundamental, y luego, con el inicio de la Guerra Civil española, escribiría una de las páginas más hermosas del internacionalismo proletario en la historia de nuestra nación, organizando el envío de cerca de mil combatientes cubanos para defender de las fuerzas fascistas a la República.

«No hay ley progresista, no hay ley o medida en beneficio de los trabajadores y de los campesinos o del pueblo, en los años de la seudorrepública, que no haya sido arrancada a fuerza de tesón y de lucha por ese primer Partido Comunista de Cuba», señalaría Fidel, quien siempre reconoció, además, el vínculo entre aquella organización y el actual Partido Comunista de Cuba, como parte de un mismo proceso que inició en 1868 y que continúa hasta hoy.